La economía de Colombia es la cuarta de América Latina según el Fondo Monetario Internacional y quinta según el Banco Mundial. Ha experimentado un crecimiento promedio anual de 5,5% desde 2002. En el 2007, 20.5 millones de colombianos sirvieron como fuerza laboral en la economía, con un ingreso promedio de US$6.700, produciendo US$319.500 millones para el Producto Interno Bruto (PIB) del país. Sin embargo, la desigualdad en la distribución de riqueza mantiene a un 49.2% de colombianos viviendo por debajo de la línea de pobreza nacional, a lo que se suma el deficiente sistema pensional, el desempleo (11.2% en 2007) y el subempleo.
El Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) es el que define, formula y ejecuta la política económica del país. El Banco de la República de Colombia (BRC) es un organismo independiente que controla la cantidad de dinero y control cambiario de divisas que circula en la economía para evitar recesiones y desempleo a causa de la inflación, además de controlar el crédito interbancario. Juntos, el MHCP y el BRC regulan el funcionamiento de la economía a nivel nacional con el apoyo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MCIT). El sector empresarial de Colombia se encuentra agremiado en la Asociación Nacional de Industriales que trata de mantener grupos de empresas del mismo sector económico para que actúen en común acuerdo para el desarrollo. La moneda nacional es el Peso colombiano, equivalente de US$1 ~ COP$2013 (promedio 2007).
En 2007, la agricultura en Colombia aportó un 11.5% al PIB nacional y el 22.7% de la fuerza laboral se dedicó a la agricultura, ganadería y pesca.Sin embargo, el principal producto de exportación de Colombia es el petróleo, cuyas reservas estimadas en 1.506 millones de barriles. son desarrolladas por Ecopetrol (14 %) y sociedades anónimas. Barrancabermeja es el primer centro de la industria petrolífera de este país que en 2006 produjo 550.000 barriles de petróleo por día y abastece para el consumo del país 265.400 barriles también por día, así como por medio de la refinería instalada en su área metropolitana atiende entre el 40 y el 60 % de la demanda de derivados de este importante recurso.
Otras explotaciones importantes son las de carbón y oro, pero también la de esmeraldas cuya producción lidera a nivel mundial. Así mismo se destacan la industria textil, la alimenticia y la automotriz, y la producción de petroquímicos, biocombustibles, acero y metales.
Las exportaciones de Colombia en 2007 ascendieron a US$30.580 millones de los cuales la mayoría fueron enviados a Venezuela, Ecuador y en un 35 % a los Estados Unidos, su principal socio comercial del que recibe un tratamiento especial para la exportación de productos sin aranceles a ese país, mientras se decide si entra o no en efecto el TLC entre ambos países. Por otro lado, las importaciones alcanzaron una cifra de US$31.170 millones, proviniendo principalmente de los Estados Unidos, Brasil, México, China, Venezuela y Japón.
En 2006 el sector de servicios representó el 52.5% del PIB de Colombia, mientras que 58.5% de 20 millones de colombianos formaron parte de la fuerza laboral en este sector. En cuanto al turismo en Colombia, según el MCIT, ese año ingresaron al país cerca de dos millones de personas, la mayoría provenientes de países América y Europa. El turismo interno por su parte tuvo un incremento del 7.44% con respecto al año 2005. Esto se debe al mejoramiento de la seguridad y el desarrollo de programas como Vive Colombia, Viaja por Ella y las guías de rutas turísticas programadas.
Modelos de desarrollo
Colombia, ha trasegado en su economía por varios modelos de desarrollo. Después de 1950, la sustitución de importaciones fue uno de los modelos proteccionistas acogidos por los países latinoamericanos, entre ellos Colombia. Este proceso, incentivó una industrialización hacia dentro e intentó un desarrollo basado en el mercado interno. En las últimas décadas, la expansión de la deuda externa y los crecientes problemas económicos y sociales impulsaron nuevas estrategias de corte neoliberal, las cuales, redefinieron el modelo económico e impulsaron la apertura económica, la restricción del papel del Estado y medidas fiscales y laborales para entrar en la era de la globalización.
TLC Colombia-EEUU
Las negociaciones comerciales están en la fase decisiva y las empresas colombianas deben prepararse para aprovechar las oportunidades[2] y enfrentar los peligros que se puedan desatar.
1. Asegurar un entorno macroeconómico e institucional atractivo para la inversión
El libre comercio exige economías fuertes y estables, con Estados capaces de legitimar los acuerdos, de forma que los cambios que implica la apertura de los mercados y la libertad de los flujos de capital se manifiestan en mayor inversión y empleo.
Colombia ha avanzado notablemente en aspectos muy importantes para un entorno adecuado, como el fortalecimiento institucional, la flexibilidad en el marco regulatorio, el grado de apertura, la infraestructura, las comunicaciones y la competitividad empresarial.
Por otro lado, dos aspectos limitarían el aprovechamiento del TLC: la estabilidad económica, comprometida por una creciente deuda externa y un déficit fiscal hasta el momento irreversible; y la seguridad, amenazada por los grupos alzados en armas y la delincuencia común. Sin avances en estos aspectos se perderán muchas oportunidades de atraer inversión extranjera al país.
Estados Unidos es una economía postindustrial; ellos están dispuestos a abrir sus mercados a productos no solo primarios, sino también manufacturados porque ahora su énfasis son los servicios. Quieren, además, que les demos garantías de respeto a la propiedad intelectual en productos como software, música, farmacéuticos y agroquímicos. En términos de servicios financieros, el énfasis esta en los servicios transfronterizos. En inversión, nosotros ya estamos muy abiertos.
Ante los acuerdos comerciales, los empresarios tienen dos alternativas para usar sus energías; una es gestionar una “demora” en la firma de los acuerdos pensando que es posible detener el cambio; la otra es prepararse para hallar oportunidades y manejar los riesgos. La tarea no es sencilla, ante los escenarios que podrían darse en los acuerdos que se acercan.
El TLC, por una parte, se insertaría en una estrategia comercial de Estados Unidos, en la cual, si bien el ALCA es la meta privilegiada, en caso de que no se logre o se demore, ese país procederá a firmar acuerdos bilaterales con los diferentes países del hemisferio[3].
La experiencia de otros países que han firmado un TLC con Estados Unidos, ha sido que sus exportaciones han crecido sustancialmente; en Chile, por ejemplo, aumentaron en mas del 12% en 2003; en México, entre tanto, han crecido 176% desde cuando entro en vigencia el NAFTA[4]. Con el ATPDEA vimos crecer nuestras exportaciones en 30% en año pasado.
Colombia tiene que buscar nuevos mercados dada la volatilidad del comercio con nuestros vecinos. Las exportaciones a Venezuela y Ecuador se redujeron en 54% y 10% entre enero y julio de 2003. La caída de exportaciones a estos países se ha compensado con exportaciones a Estados Unidos, gracias en gran parte al Atpdea.
2. Administrar adecuadamente el proceso de negociación
El proceso de negociación no solo se refiere a lo discutido en la mesa entre las partes, sino a la preparación de esa discusión y a la participación que se les da a todos los actores de la economía en este proceso. Es necesario entonces un equipo bien estructurado, con una estrategia claramente definida y soportada por el gobierno, los sectores productivos y la sociedad civil.
Colombia ha logrado importantes avances formando un grupo negociador interdisciplinario, con amplia experiencia y dominio del tema. Sin embargo quedan pendientes en esta área dos puntos clave: el establecimiento de una posición única del equipo negociador sobre lo que se quiere; y el diseño de mecanismos de comunicación y participación para la sociedad civil.
El Tratado debe realizarse rápido, por razones de estrategia y coyuntura. Respecto a la estrategia, es importante reconoces que el mundo a entrado en una tendencia de largo plazo hacia los menores aranceles y la mayor integración. Los países que entran primero en esta tendencia ganan un mayor beneficio, porque colonizan posiciones en los mercados ampliados antes que los demás. El tiempo se convierte en un factor apremiante para obtener beneficios de un TLC. En el mundo de los negocios, los vínculos y las lealtades que se construyen cuando uno entra de primero a un mercado generan unas ventajas que, para quienes lleguen después no es tan fácil disolver.
En cuanto a la coyuntura, la evolución de la política en Estados Unidos hace que el cronograma para una negociación con ese país sea “apretado”. George Bush enfrenta una difícil elección presidencial en noviembre de 2004. Dentro de las posibilidades esta que no logre la reelección, así las cosas, el acuerdo debería estar negociado y firmado antes de la posesión de un nuevo presidente; si este cronograma se cumple, el TLC entraría en vigencia a partir de 2005.
3. Gestión Proactiva de los efectos del TLC
Es importante estar preparados para enfrentar lo mejor posible los efectos que se deriven de un TLC y poder canalizarlos hacia la generación de un mayor crecimiento y un incremento en la competitividad.
Un estudio elaborado por ANIF arrojo como resultado que, en sectores como las flores, textiles y confecciones, derivados del azúcar, hierro y acero, caucho, jabones, plástico, editorial, productos cerámicos, cuero y metales preciosos, entre otros, Colombia cuenta con ventajas comparativas en el comercio internacional.
En términos generales, se destacan unas tendencias; para los sectores que ya gozan de las preferencias del ATPDEA, como cuero, calzado, textiles y confecciones y joyería, la firma de un acuerdo comercial con Estados Unidos representa un espaldarazo para su desarrollo futuro. En esos sectores se siente un ambiente dinámico, pues se preparan para invertir en capacidad, ajustar su portafolio de productos a las necesidades de los nuevos mercados, buscar socios en los mercados que les faciliten la entrada y mejorar su eficiencia.
Por ejemplo en el sector de textiles y confecciones, las inversiones podrían llegar a $600.000 millones hasta 2006. En joyería, entre tanto, las oportunidades de diseño y en productos de valor agregado se abren para que países como Italia, vean en Colombia una oportunidad de reubicarse[5].
En algunos casos el dinamismo movilizará también a las cadenas productivas. El caucho, por ejemplo, se beneficiará del dinamismo del calzado, y el papel y el cartón, con los empaque de bienes de consumo masivo.
Otros sectores pueden ser atractivos para la reubicación de plantas; el azúcar, por ejemplo, es un sector protegido, una característica que suele mantenerse en las negociaciones de tratados comerciales bilaterales. Pero puede haber oportunidades para los sectores que usan azúcar como insumo, así, los productos de confitería podrían beneficiarse en la medida en que empresas de Estados Unidos se reubiquen en Colombia para elaborar sus productos con menores costos.
La responsabilidad del gobierno es grande y no se limita a la conducción de las negociaciones. El mantenimiento de la estabilidad macroeconómica es fundamental. No habrá tratado comercial que sirva si los inversionistas perciben que la economía colombiana es volátil. Por otra parte, es vital para Colombia hacer más énfasis que nunca en mantener la estabilidad en las reglas de juego para los inversionistas, y para los negocios. Hay que proyectar el mensaje de un país comprometido con su inserción en la comunidad internacional.
Por otra parte, es necesario trabajo entre gobierno y empresarios para fortalecer la imagen del país y conseguir apoyo en Estados Unidos, tanto para el tratado como para los negocios que deberían venir después. Se requiere que gobierno, empresarios y sociedad establezcan una posición conjunta sobre los puntos esenciales que el país buscará en el acuerdo. La solidez de una posición común se reflejaría en una mejor negociación y en un despegue más rápido de los negocios tras la firma del acuerdo.
En cuanto a los empresarios, el trabajo es muy exigente; se requiere un cambio de mentalidad para que se anticipen e identifiquen las oportunidades. Esto implica trabajar en el conocimiento de los nuevos mercados para identificar nichos en donde puedan ser competitivos en un entorno de TLC.
Hay que entender como se hacen los negocios con Estados Unidos y poner especial cuidado en aspectos culturales en los que nos diferenciamos, como la importancia que se le da al cumplimiento.
Así mismo, los empresarios del país tienen que participar activamente en generar relaciones de negocios con los otros mercados[6]. La preparación es una obligación de todos, la PYME[7] por ejemplo, corre riesgos si no acelera su transformación. En un país en el que la pequeña y mediana empresa representa mas del 40% de la producción total y un 30% de las exportaciones no tradicionales, es importante que se les preste especial atención para evitar traumatismos.
Hay tres área criticas que requieren proactividad para asegurar el máximo aprovechamiento de las condiciones generadas por un TLC:
Atracción de la inversión extranjera directa.
Apoyo a las empresas colombianas.
Apoyo a la fuerza laboral
En estas áreas, Colombia no ha sido muy proactiva en el pasado, lo cual amenaza la obtención de los beneficios potenciales del TLC. No definir una política de desarrollo sectorial bajo el argumento no debe involucrarse en definir ganadores y perdedores, es muestra clara de esto.
3.1 Atracción de la inversión extranjera
El mayor beneficio que podría traer el TLC es un aumento significativo de la inversión extranjera. La transformación económica de México a raíz del NAFTA se dio principalmente como consecuencia del un gran flujo de inversión extranjera[8].
Por esta razón se hace importante tener una entidad promotora de inversión fuerte que tenga los recursos y el apoyo suficiente para cumplir la que debe ser su misión principal: “venderle Colombia al mundo”.
3.2 Apoyo a las empresas colombianas
La liberación de los mercados hace que los sectores colombianos se expongan a la competencia de los sectores externos y a las crecientes exigencias de los mercados internacionales.
En primer lugar, es crítico ayudar a las empresas competitivas en sus esfuerzos por conseguir capital de tal forma que puedan invertir en aumentar su capacidad de producción, en crear presencia comercial en Estados Unidos y en modernizar sus tecnologías. Es importante entender que por cada dólar de exportación adicional es necesario invertir un dólar[9].
En segundo lugar, es necesario apoyar a sectores poco competitivos en sus esfuerzos de reconversión, de los contrario, podríamos tener una gran crisis en los sectores de la pequeña y mediana empresa[10].
3.3 Apoyo a la fuerza laboral
El decrecimiento o desaparición de algunos sectores no competitivos y el crecimiento de los sectores competitivos generan el efecto mas importante que un TLC tiene sobre la fuerza laboral , que es su desplazamiento de los primeros sectores a los segundos.
Esto hace necesario desarrollar programas de capacitación nacional por medio de entidades como el SENA y las universidades, que permitan a la fuerza laboral capacitarse para ser reasignada a sectores más competitivos, asegurar el constante incremento de la competitividad del sector y controlar así los niveles de desempleo en la economía.
Es critico anticiparse a las necesidades de los productores de bienes y servicios nacionales para asegurarles el máximo beneficio a ellos, que serán los actores principales de este juego de libre comercio. Siendo sus necesidades más tangibles el apoyo a su actividad exportadora y el acceso a capitales, se necesita facilitarles el acceso a créditos y capital de riesgo, así como a herramientas de asesoría para el estudio y acceso a nuevos mercados.
Por su parte, fallar en obtener inversión extranjera para nuestro aparato productivo compromete la obtención de los beneficios del TLC. Esto constituye un elemento clave para lograr incrementos en la capacidad productiva que genere excedentes para la exportación y que de lugar a la creación de nuevos puestos de trabajo.